30 marzo 2014

Padre Ignacio Larrañaga
SOLIDARIDAD (Autor: I. Larrañaga)

Cristo Jesús, fuiste tú el primer solidario.
Renunciando a los esplendores de la divinidad, te hiciste solidario del hombre, pobre peregrino con su soledad a cuestas, participando en la caravana de la existencia humana hasta las últimas consecuencias.

·         Has de mí un ser solidario,
·         Para poder caminar junto al inválido,
·         Dar la mano al ciego,
·         Asistir a los que mueren abandonados en los hospitales,
·         Enseñar a leer y escribir a los analfabetos,
·         Ofrecer un  rincón de la casa a los expulsados de su casa por no haber podido pagar el precio del alquiler,
·         prestar ayuda al que se encuentra en una emergencia extrema, protestar por los que han sido torturados o los que fueron inmolados por defender a los oprimidos,
·         Quitar el pan de la boca para dárselo al hambriento,
·         Que se muere en el camino,
·         Participar en el funeral de los muertos por accidentes en las fabricas, en los andamios, en cualquier campo de trabajo, o los que cayeron en la calle acribillados por los agentes de la represión,
·         Ponerme en la mira de la policía por haber alzado la voz a favor de los oprimidos, formar fila en la gran marcha de los que luchan por los derechos humanos,
·         Por la unión de los trabajadores, por mejores salarios, por la promoción de la sensibilidad fraterna de la justicia y de la paz.

Todos estos se serán a tu derecha, señor, nimbados con la aureola  de las bienaventuranzas:

Los perseguidos por la justicia y los que trabajaron por la paz.




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